29 de junio de 2026
El ecommerce en Argentina creció mucho, y eso es una buena noticia. El problema aparece cuando el crecimiento supera la capacidad operativa: más pedidos, más promesas, y la misma estructura logística que funcionaba cuando vendías la mitad.
En ese punto, escalar deja de ser solo una cuestión de marketing o producto. Se convierte en un desafío de logística de última milla.
Cuando una tienda crece, el primer foco suele estar en el stock, la plataforma y la atención al cliente. La logística se resuelve “sobre la marcha”. Y durante un tiempo, funciona.
Pero hay un momento en el que los pedidos empiezan a acumularse, las quejas por demoras aumentan y el equipo de operaciones pasa más tiempo apagando incendios que optimizando procesos. Ese momento llega antes de lo esperado.
El dato que lo confirma: 1 de cada 5 compradores en la región elige recibir su pedido en menos de 24 horas. En Argentina, donde el consumidor ya tiene expectativas formadas por los grandes players del ecommerce, ofrecer tiempos de entrega imprecisos o largos es, directamente, perder ventas. Esto es especialmente importante para un sector como ecommerce, que tuvo un 55% de aumento en su facturación en 2025.
Escalar no implica resolver todo de manera interna. Significa construir una operación logística que pueda absorber picos de demanda —Hot Sale, CyberMonday, Navidad— sin que la experiencia de entrega se deteriore.
Para eso, hay tres variables que hay que tener controladas:
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En un mercado donde la oferta de productos se parece cada vez más entre competidores, la experiencia de entrega es uno de los pocos lugares donde todavía se puede diferenciarse de verdad.
El 41% de los consumidores está dispuesto a pagar más por recibir su pedido el mismo día. Eso significa que invertir en logística de última milla no es un gasto: es una decisión comercial que impacta directamente en la conversión y en la fidelización.
Las tiendas que entienden esto temprano construyen una ventaja difícil de replicar. No porque la tecnología sea inalcanzable, sino porque la ejecución consistente en logística requiere tiempo, procesos y el socio correcto.
Si estás planeando escalar operaciones en los próximos meses, estas son las preguntas que vale la pena hacerse antes de que llegue la demanda:
Si alguna de estas preguntas genera incomodidad, es el momento de revisar la operación. No cuando ya llegó el pico.
El mejor momento es antes de que el problema sea urgente. Si la operación logística actual empieza a generar reclamos, demoras o costos que no escalan bien con el volumen, es señal de que hay que revisar la estructura. Hacerlo en un período de volumen normal permite implementar cambios sin presión.
La flota flexible es un esquema operativo que permite acceder a mayor capacidad de entrega cuando el volumen lo requiere (como en fechas como Hot Sale o CyberMonday) sin asumir ese costo de manera permanente. Es una forma de crecer sin sobredimensionar la estructura.
Tiene un impacto directo. Cuando la entrega es rápida y sin fricciones, se elimina la ansiedad post-compra. Esto transforma un trámite operativo en el principal motor de recompra, asegurando que el cliente vuelva a elegir tu tienda
El punto de partida es conocer el costo logístico real por pedido, el porcentaje de entregas en tiempo y la cantidad de reclamos por demora. Con esos tres datos se puede diagnosticar si la operación está bien dimensionada o si hay margen de mejora.
Hacer crecer tu ecommerce y no perder ventas en el camino es posible pero requiere ciertas consideraciones. Lograr una ejecución consistente y escalable permite mejorar la conversión y fidelización, construyendo una ventaja competitiva difícil de replicar. Ante futuros picos de demanda, es fundamental que las empresas evalúen su capacidad para triplicar volúmenes rápidamente, mantengan visibilidad total de los pedidos y tengan claridad sobre sus costos y la experiencia del cliente bajo presión. Te recomendamos nuestro artículo sobre ventas y desafíos en épocas de alta demanda para conocer más.